Cancún

Cancún tiene todo. Kilómetros y kilómetros de playas blancas limpias, aguas color turquesa, hoteles de ensueño, un clima seductor y una fiesta de 24 horas, toda la semana. Es el centro de reunión de muchos turistas que buscan placeres terrenales.
40 años han pasado desde la fundación de este riquísimo lugar y cada día que pasa se vuelve más y más amigable con todo el turismo, haciéndolo sentir como en casa y dándole un abanico de opciones para que su estancia en Cancún sea increíble.
Puedes iniciar tus vacaciones en Playa Delfines (también conocida como Playa del Rey), donde tus ojos no verán otra cosa más que paraíso. Dependiendo la temporada, podrás tomar lecciones de surf con los muchos maestros que hay, y si el mar no está de humor para ser explorado, ¿qué mejor que regresar a casa con el bronceado perfecto?
La gente en Cancún es súper amigable, bilingüe y está lista para conocer a todo el que se deje.
¿Y qué decir de la vida nocturna? Hay para todos los gustos. La mayoría de los bares y clubes están cerca de la zona turística y los podrás recorrer a pie. A nadie le cae mal un bar crawl donde la diversión y los encuentros fluyen como las bebidas. No te pierdas los shows de drag queens, jurarás que estuviste en el mismo lugar que Lady Gaga o Cher.
Después de la marea fiestera vendrá la calma playera. Acomódate con tu pareja en un camastro o en la fina arena de Cancún y tomen una sesión de bronceado natural. Unos drinks naturales y algo ligero para degustar nunca están demás. Si la vista te aburre o el ambiente no está tan prendido como esperabas, vale la pena hacer un pequeño viaje a Playa del Carmen. Ahí encontrarás a mucha gente que estará esperando conocerte, pues es un destino indiscutible para muchos cruceros de talla internacional.
Si visitas esta ciudad en mayo, podrás ser testigo de un evento de talla mundial: el International Gay Festival, donde podrás conocer a gente de todo el mundo y vivir una fiesta de cinco días con mucho orgullo.
No dejes que tus amigos te platiquen sobre la experiencia Cancún, ¡vívela!
